¿Venecia en el mar Caribe?

Fotos: Leisa Fritze

Con más de medio milenio de fundada, Trinidad sigue impresionando a locales y foráneos por lo majestuoso de su arquitectura y las particularidades de sus alrededores. Aun así, el peso del tiempo hace mella en su composición y es menester de quienes la habitan conservar esta joya patrimonial.

Uno de los problemas más acuciantes de la ciudad es el desfile de salideros que hacen de ella un entramado de riachuelos por la disposición en forma de “V” dilatada de sus calles.

Las cañadas entorpecen el andar de los transeúntes

Cualquier transeúnte, al ver semejante despilfarro, diría que la tercera villa fundada nunca ha conocido los efectos de la sequía. Lo cierto es que, mientras los ríos corren sabe Dios a dónde, existen puntos periféricos cuyo único suministro es una manguera interceptada a modo de pluma colectiva. Decenas de cubos se disponen uno tras otro esperando su turno, y es que acometidas clandestinas y salideros cambian el curso del fluido, por lo que a los vecinos de estas zonas no reciben el líquido en sus respectivas casas.

Cuenta Michel Sorroche, director de la Unidad Empresarial Básica (UEB) de Acueducto y Alcantarillado de Trinidad que a inicios del siglo XX fue inaugurado el acueducto trinitario y con él una red hidráulica cuyas tuberías de hierro fundido no se han cambiado hasta el momento, advirtiendo además que en 1958 ambos fueron rehabilitados.

“La red de la ciudad es demasiado vieja, los conductos utilizados para hacer las acometidas no tienen la calidad suficiente y, en el caso del centro histórico, al estar a muy poca profundidad, los vehículos los quiebran bajo las calles empedradas.

Los charcos son apreciables incluso en las zonas más turísticas de la ciudad.

“El crecimiento poblacional trae consigo el aumento de la cantidad de agua que se bombea y las tuberías actuales no están diseñadas para tanto volumen. Cambiarlas presupone una inversión millonaria. Aun así, hay proyectos encaminados a mejorar las condiciones hidráulicas de la ciudad”, afirmó Humberto Calderón León, plomero de la UEB.

Sorroche compartió con Brújula Sur (BS) que recientemente comenzó a llevarse a cabo un proyecto donde las tuberías de la ciudad serán sustituidas. También aseveró que de los once circuitos que posee Trinidad, cuatro pertenecientes a la periferia están siendo reparados. Estima que en cinco años solo quedará por atender el centro histórico, para lo que requieren maquinarias específicas en aras de no causar daños irreparables a las calles empedradas.

Mientras el 30% del líquido bombeado –según el funcionario– desfila por calles y callejones, los trinitarios esperan pacientes una solución. De lo contario, en unas décadas, Trinidad no solo será conocida por su patrimonio colonial; a esto se sumará el agua que moja sus piedras. Esperemos no llegar a bautizarla como “La Venecia del mar Caribe”.

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