El ángel de los callejeros

«Cuando los recojo y atiendo, enseguida noto la forma en que me miran: es una mirada de agradecimiento, de amor…» Foto: Neilán Vera

Tomado de Horizontes

Un cartel de «Se regalan perritos» me confirmó que estaba en el lugar correcto. Al abrirse la puerta, una tropa canina de distintos tamaños, razas y edades se amontonó tras su protectora. Catorce vidas llenas de pelo me miraban con curiosidad. Catorce vidas que probablemente ya no existieran de estar en la calle.

Para Diana Ángel Bello Álvarez, presidenta de Ayuda y Protección Animal (APA), todo esfuerzo que se haga en pos de la fauna resulta poco. A sus escasos treinta años, lidera una organización no lucrativa dedicada al rescate, tratamiento y entrega en adopción de animales callejeros. La labor que realiza, casi desconocida en su natal Ciego de Ávila, revela el carácter de una mujer decidida, sensible y extramadamente comprometida con las causas justas.

A pesar de que su tiempo libre es escaso, encontró un espacio para esta entrevista. En la sala de su casa, frente a la mirada atenta de un San Lázaro rodeado de perros, y pendiente a la próxima travesura de la pequeña Carol, Diana Ángel Bello responde cada pregunta con la convicción de quien todavía tiene mucho que lograr.

«Desde niña he sido muy sensible con los animales. Siempre, no sé por qué, me venía a la mente el tener un lugar donde cuidar a los que veía en la calle. Hace poco vi en el paquete semanal un documental de una señora que tiene un santuario en Colombia. Conocer el proyecto de aquella mujer me hizo llenarme de valor para aplicar esa iniciativa aquí en Ciego de Ávila».

Entonces creaste a APA…

—APA nace de una idea que concebí junto a Eduardo Ríos, otro miembro del grupo. Después de ver el documental le dije: «Eduardo, ¿que tú crees de hacer este proyecto? ¿Qué posibilidades tenemos?» A él también le pareció buena la idea y se sentó conmigo a elaborar cuáles iban a ser nuestros objetivos, cómo íbamos a financiar este grupo y llevamos el proyecto al Registro de Asociaciones. Allí nos informaron que no podían legalizarnos debido a que ya había una organización registrada con este mismo fin: ANIPLANT. Nos pusimos en contacto con Nora García, su presidenta, con la esperanza de que algún día nos pueda legalizar o encontremos otra manera de lograr esto.

«En este momento APA agrupa cerca de 30 voluntarios. Hay trabajadores de diversas ramas: abogados, veterinarios, estudiantes, empleados de ETECSA, amas de casa… Tenemos personas de varias edades; lo mismo hay gente muy joven que personas mayores. Por lo que estamos convencidos que la sensibilidad hacia los animales puede encontrarse a cualquier edad y teniendo cualquier ocupación.

«Como disponemos de tan pocos recursos y carecemos de un lugar donde tener a todos los animales rescatados, tratamos de recoger a los que estén en peor estado. Generalmente son perros y gatos con mucha sarna, desnutridos o cachorritos. En cada zona que visitamos estos son los casos a los que más prioridad damos.

«Luego de rescatarlos, buscamos a un veterinario para que nos asesore, los desparasitamos, les damos su tratamiento, los bañamos y después empezamos a buscar a alguna persona que los quiera o en muchos casos nos quedamos con ellos».

Ayuda y Protección Animal (APA) es uno de los tantos proyectos que han surgido en Cuba para hacer frente al abandono y maltrato de animales. Imagen: Cortesía de la entrevistada

¿Cómo acogió la población el trabajo de APA?

—Muchos nos miran con mala cara. Ciego de Ávila es una provincia que está muy cruda en este tema. Yo misma voy mucho al centro de la ciudad y, cada vez que alimento a un perro callejero, la gente me mira como si estuviera loca.

«El problema de las personas es que les da miedo lo extraño, lo inusual, lo que no conocen. Cuando la alimentación y el rescate de animales callejeros se conviertan en algo normal, habremos recorrido gran parte del camino. Somos un país pequeño y las cosas se naturalizan más fácilmente.

«En otras provincias como La Habana o Matanzas, donde hay una filial de ANIPLANT, las cosas están más visibles. Nosotros, como empezamos hace poco, tenemos que trabajar duro; pero creo que sí se puede lograr».

¿Qué sientes cuando rescatas a un animal?

—Es increíble. Cuando los veo en la calle me dan un poco de asco por el estado en que están, pero es peor no hacer nada. Uno no puede pensar como los demás: «ay, pobrecito, pero no es mi problema» y seguir adelante. No, sí es mi problema porque ese animal tarde o temprano va a morir terriblemente. Cuando los recojo y atiendo, enseguida noto la forma en que me miran: es una mirada de agradecimiento, de amor… Ellos sienten igual que las personas. Ellos se deprimen y alegran, sienten tristeza e incomodidad cuando los maltratan o espantan de algún lugar.

¿Cómo se puede colaborar?

—Todo el que quiera colaborar puede hacerlo donando dinero, comestibles, medicamentos o cualquier otra cosa que pueda ser de utilidad. También alimentando a los animales de la calle, rescatándolos, prestando el hogar como casa de acogida temporal, adoptando, divulgando nuestra labor y haciendo conciencia en las personas.

¿Han intentado gestionar recursos con el Partido o el gobierno local?

—Por el momento no lo hemos hecho. Como APA no está legalizada, son muy difíciles estos trámites.

«En Sancti Spíritus conozco un refugio que obtuvo un señor que les daba comida a los animales de la calle. Pero en la obtención del terreno medió la ayuda de la Fundación “Antonio Núñez Jiménez”. Ya contactamos a esta organización pero no tienen terrenos en Ciego de Ávila, ni siquiera oficina.

«Está el caso de Juan Manuel Meza, un español que montó un refugio en Cienfuegos con alrededor de 150 perros y lo está sufragando con su dinero. Esta persona tiene un corazón enorme y el hecho de que mantenga una obra así es un gran mérito. El gobierno de esa provincia tendría que ser el primero en ayudarlo y facilitarle recursos».

Cada vez son más los que abogan por una Ley de Protección Animal…

—Es importante que exista una ley que ampare a todos los animales. Algunos de ellos, como los perros y los gatos, eran en un principio salvajes y fueron introducidos a la sociedad por los seres humanos hasta volverse totalmente dependientes de nosotros. Por lo tanto, somos responsables de que esos animales subsistan, y lo hagan en buenas condiciones.

«Tenemos que inculcarles a los demás ese respeto ausente, y un instrumento legal sería de mucha utilidad. Hay que hacer énfasis en este tema hasta que el Parlamento apruebe dicha ley».

En Facebook a veces se suben videos de animales torturados y asesinados, ¿cuánto nos afecta esto como sociedad?

—Mucho. El maltrato animal a veces es una manifestación sicopatológica y en Cuba no se le está dando seguimiento a este problema.

«He visto documentales que aseguran que existe un sicópata por cada cien personas. Un sicópata no es solamente el que mata a un ser humano. Un sicópata mata a seres que no pueden defenderse de él.

«Una vez leí una frase que dice que “el maltrato animal es el reflejo de una sociedad inmadura y fracasada” y ciertamente este es el primer síntoma. Quien maltrata a un animal, después puede que maltrate a su hijo, a su madre o a su pareja.

«A los niños que crecen en estos ambientes, luego los ves en la calle matando pajaritos, lagartijas, ranas… Yo estoy a favor de defender a todos esos animales. No solo a los domésticos, sino la fauna en general. Porque, ¿tú te imaginas lo que siente una lagartija cuando le abren el abdomen con un bisturí?»

Los animales rescatados experimentan un cambio radical en sus vidas. Foto: Cortesía de la entrevistada

¿El mejor recuerdo?

—Al empezar este proyecto me enteré que hay un programa llamado Zoonosis, dedicado a recoger los perros callejeros y matarlos. Llegué hasta la misma perrera y vi a cinco cachorritos encerrados. ¡Me partieron el alma!

«Primero hablé con el director provincial de Higiene y Epidemiología, quien no entendía para qué yo quería sacar esos perros de allí. Me dijo que yo estaba loca, que esos perros tenían rabia. ¡Perros que no tenían ni sarna!»

¿Y el peor?

—El peor es el caso de un perro verdugo del reparto de Vista Hermosa que tiene una hernia perineal. En el área trasera le cuelga una enorme bolsa. Ese perro agoniza cada vez que tiene que defecar.

«Algunos protectores que trabajan en Salud Pública consiguieron los medicamentos para operarlo y ya teniéndolo todo, decidieron que no iban a tratarlo por miedo a que muriera. Me llevé un gran disgusto porque al no tener las medicinas en mis manos, no conseguí ayudarlo».

Una labor tan complicada requiere de la comprensión y el apoyo de la familia…

—Mi familia es igual que yo. Desde chiquita yo recogía los animales de la calle. Al principio me regañaban pero al final terminaron aceptándolo y si tenían que llamar al veterinario, lo llamaban. En su casa mi papá tiene gatas que paren y él nunca ha botado los gaticos; a diferencia de otros vecinos míos que me han dicho «no, yo los meto en una jaba y los tiro a la manigua».

«La niña mía, como niña al fin, no entendía al principio. Pero yo le he ido explicando que a los animalitos hay que quererlos, alimentarlos… A ella le encantan».

Con tantas responsabilidades, ¿nunca te sientes cansada?

—De hecho, lo he llegado a comparar con esa pesadilla tan recurrente de querer correr o gritar y no poder hacerlo. Así me pasa a veces cuando siento tantos problemas y no tengo los recursos suficientes, ni muchos medios a mi alcance…

Terminan las preguntas y dos cachorritos llegan con ánimo de jugar. Diana carga a uno y el otro, celoso, ladra para reclamar un poco de atención. Parecen felices, sanos, animados.

No me lo dice, pero imagino que le duele la apatía de los demás. En varias ocasiones sentí algo extraño en su voz. ¿Decepción? Decía Martí que “todo el que lleva luz se queda solo”. Ella, sin embargo, tiene la suerte de recorrer acompañada este camino.

Un día, cuando en nuestra sociedad no haya lugar para odios ni prejuicios, cuando la compasión y el amor latan a plenitud, cuando por fin sea respetada la vida; brillará y será comprendida en toda su luz la misión de Diana, el ángel guardián de los callejeros.

Sobre Neilán Vera Rodríguez 11 Artículos
Soy lo que ves y lo que digo. Joven, hereje, revolucionario... y cubano, por supuesto. Estudio Periodismo en Santa Clara. Administro este blog.

5 Comentarios

  1. hola mi nombre es Dibran,me gustaria mucho participar en el cambio tan positivo que estan realizando,por favor contactenme y diganme como puedo ayudar para mejorar esta provincia tan abandonada por las instancias superiores en respecto al cuidado y salud de los animales…saludos y gracias por la labor tan importante que estan realizando.

  2. ojala en las tunas existiera una sociedad protectora de animales, seria de gran ayuda ya que yo e rescatado perros, gatos y hasta murcielagos pero yo sola no doy abasto. mi corazon es grande pero mis recursos pequeños y somos pocos los que lo hasemos

  3. Si todavia estan ayudando, diganme donde los contacto, soy de ciego y tengo unos cuantos rescatados, quiero seguir ayudando y ayudar a los animales, como puedo hacer.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*