Avileñidad

La patria chica de los avileños

Ciego de Ávila, en el centro de Cuba, atesora diversos elementos históricos, culturales, arquitectónicos y sociales. No fue una de las primeras villas fundadas por los conquistadores. No es una de las principales ciudades del país. Sin embargo, ese sentimiento de pertenencia y familiaridad al caminar sus calles es experimentado por miles de avileños. Formar parte de una colectividad, compartir códigos comunicativos únicos, “luchar por los sueños” como en la canción de Arnaldo Rodríguez, son algunas de las razones que enorgullecen al avileño común.

Desde la sombra protectora de sus portales, la Reina de la Trocha espera a sus hijos. A los que no la abandonan, a los que la dejaron atrás y a los que siempre terminan por volver. Padre y madre al mismo tiempo, Ciego de Ávila deviene símbolo de progreso o decadencia, de grandeza o cotidianidad, de buenas noticias o nefastos presagios… eso queda a la apreciación personal. Sin embargo, esa amalgama de historias comunes determina el concepto que el escritor José Gabriel Quintas denomina “avileñidad”.

Sobre Neilán Vera Rodríguez 11 Artículos
Soy lo que ves y lo que digo. Joven, hereje, revolucionario... y cubano, por supuesto. Estudio Periodismo en Santa Clara. Administro este blog.

2 Comentarios

  1. Ciego de Ävila es una ciudad sorprendente, en una ocasión fui y me pareció genial, aunque como todo tiene sus manchas, pero bueno destaquemos lo bueno. Soy villaclareño, pero igual soy cubano y me identifico con mi país y con los avileños. Felicidades periodista, sigue así y triunfarás.

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