Caricatura tomada de Vanguardia
Hoy, en pleno siglo XXI dentro del territorio villaclareño existen lugares —pertenecientes al Escambray manicaragüense— a los que apenas se puede acceder debido al mal estado de los viales.
Para llegar a comunidades como Pico Blanco, Arroyo Bermejo y Guanayara —entre las más aisladas— hay que subir por empinadas pendientes, donde los caminos pedregosos atiborrados de huecos y escoltados estos por tenebrosos barrancos, hacen de estos parajes lugares casi inaccesibles.
Cada mes, las autoridades políticas y gubernamentales visitan estas zonas, detectando el empeoramiento de las vías de acceso.
Asentamientos como Arroyo Bermejo, por ejemplo, sienten las consecuencias de un asunto, convertido en planteamiento en las asambleas de rendición de cuentas del delegado a sus electores hace unos cuantos años.
La pérdida de del sueño a causa de de la llegada tardía de los alimentos e insumos necesarios, como medicamentos y artículos de aseo, es una de las menores preocupaciones de los lugareños. Algunos cuentan que en tiempos de lluvia, las semanas pasan y pasan, y no pueden subir los carros, de manera que lo poco que llega a sus manos es en mulos.
El problema de los viales es un viejo asunto que exige el mantenimiento permanente de los caminos, más allá de «curitas», que con el paso de los eventos climatológicos vuelven a hacerse intransitables.
Entonces, ¿cómo frenar el éxodo masivo de las familias de la montaña, si no cuentan con las condiciones de vida básicas de vida?¿Hasta cuándo se mantendrán a expensas de reparaciones, a medias que les facilite la existencia temporalmente?¿Qué hará falta para que se interiorice que las soluciones suelen ser más cara y complejas mientras más tiempo pasa?
Aunque las autoridades informen reparaciones en las vía principales, las secundarias continúan a espera de ese «gran momento».
Con un presupuesto aprobado, la obra no se inicia por la falta del equipamiento especializado para ella. Entonces habrá que unir más voluntades en los empeños por transformar las vías del difícil acceso montañoso. Urge buscar la colaboración de empresas constructoras de otras provincias, especializadas en obras civiles de esta envergadura, para resolver de una vez un planteamiento crónico que sigue acosando a los habitantes de la región montañosa.




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