Corro, sin cesar. La puerta está abierta y todos mis compañeros adentro en la clase. He llegado tarde. Es mi primer día de curso. Rostros y cuerpos maleables ensanchan la grandeza del aula. En ella convergen lo real maravilloso y la diversidad de características van aflorando. Sí, porque en el reino de este mundo, la magia proviene de la naturaleza humana. Esa, que no admite etiquetas, propia, autóctona, que pinta la vida con pinceles de arena. Felices somos los normales, esos seres extraños que nos enamoramos de las imperfecciones y nos hacemos amigos de las manchas. Así que hazlo pronto para que no llegues tarde.





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