Patrimonio

Fotos: José Lázaro Peña Herrera

Fundada bajo el histórico nombre de la Villa de la Santísima Trinidad y con poco más de 500 años, Trinidad de Cuba, es el cuarto lugar más visitado por el turismo en nuestro país, solo antecedido por La Habana en primer lugar, la cayería norte y sur en segundo y Varadero en tercero.

Debido a su arquitectura mural única en el mundo, que mezcla a la perfección las técnicas coloniales de construcción, a sus calles empedradas con chinas pelonas, a los antiguos faroles y copones, a las casas coloniales y a las mansiones o iglesias que hoy son museos y al centro histórico en su totalidad y al Valle de los Ingenios, Trinidad fue declarada en octubre de 1978, Monumento Inmueble Nacional y posteriormente, en diciembre de 1988, Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y bautizada como la ciudad museo del mar Caribe.

El 28 de febrero de 1997, el Comité ejecutivo del Consejo de Ministros, estableció la necesidad de crear la Oficina del Conservador de la ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios, primera de su tipo en el país, con el fin de preservar la memoria material y espiritual de la villa como expresión de Historia Nacional.

Veinte años después, a pesar del titánico trabajo realizado y que se realiza aún, Trinidad se encuentra en crisis. Entre el aplastante paso del tiempo, los fenómenos meteorológicos, la pésima atención de una cabecera provincial que no tiene recursos para mantenerla y las negligencias de los locales, la tercera villa de Cuba se degrada poco a poco y ahora sí sin solución.

Con el oído pegado a la voz ancestral de su ciudad, la anterior directora de la Oficina del Conservador, Marianela Herrera, dice que el patrimonio que debe conservarse no es un hotel, ni un ingreso económico, ni siquiera el turista que aporte una millonada. Marianela hace hincapié en que el patrimonio estaba ahí mucho antes de que cualquiera de nosotros hubiese nacido, que el patrimonio es un himno, una bandera y un escudo que son identidad. El patrimonio es una calle de piedras que te rompe los zapatos y hace que duelan tus pies; es el brillo de ese farol que te resulta tan bonito y que siempre te has querido robar y para ponerlo en el patio de tu casa; son los 500 años de una casa o museo que te hacen estornudar: patrimonio será esta fotografía a contraluz del museo de Lucha contra Bandidos dentro de 100 años, cuando ya Trinidad no exista.

Como todo, Trinidad se nos escapa de las manos, y aunque la mayor culpa es de instituciones estatales, yo que soy trinitario no estoy libre de pecado, pero tú, que no eres trinitario, tampoco lo estás. El cuidado y preservación del París de Cuba según Eusebio Leal, o de cualquier ciudad en el mundo empieza por cada uno, por no voltear la cara ante lo mal hecho y por no arrojar tu latica, sino llegar al cesto y dejarla ahí. Tampoco le echemos toda la culpa a la escuela y la falta de preparación cívica. “La familia es la célula básica de la sociedad” y es como familia que debemos responder. Después de todo, esa mujer y madre mía que es Marianela, nos lega su preocupación:

“Si no hay patrimonio, no hay turismo, ni dinero, ni inversiones. Y lo que nadie recuerda, es que Trinidad, antes de la aprobación de la inversión extranjera y la entrada del turismo, era uno de los municipios más pobres del país. De manera que, si esa calle se queda sin piedras, ese museo sin techo y esa iglesia sin cruz, se le arrancarían el alma y el bolsillo a la villa de cerca del mar y del monte, de la gaviota y del sinsonte”.

Sobre José Lázaro Peña Herrera 4 Artículos
Estudiante de primer año de Periodismo de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas

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