Se hace común entrar a una tienda y ser víctima del NO; dependientes robotizados cuyas frases claves se resumen en “había, pero ya NO”, “una lástima, pero NO”.
Con la capacidad admirable de hacerse notar sin abandonar la más extrema sencillez, Diana Padrón Castillo, interpreta su vida diaria como una obra llena de retos que necesita desafiar.